Consejo farmacéutico para excesos alimentarios

Viajar es, sin duda, uno de los mayores atractivos del verano. Salir de casa, romper la burbuja que nos rodea durante todo el año, romper fronteras y conocer nuevos lugares supone un soplo de aire fresco y libertad que nos ayuda a reducir el estrés y la ansiedad y, ante todo, disfrutar de la estación más esperada del año. Conocemos otros pueblos y lugares, hablamos con otras gentes, incluso en otros idiomas, visitamos puntos de gran interés turístico… y probamos platos y productos que no solemos saborear durante el resto del año. Y es que, no nos engañemos, el turismo gastronómico es uno de los  factores más tentadores de los viajes estivales.

Por ello es habitual que muchas personas se descontrolen un poco con la comida, bien porque den rienda suelta a su gula o porque quieran probar sabores tan diferentes a lo que conocen… y claro, llegan las consecuencias. El empacho (o dispepsia) es muy habituales en verano, y provoca muchas visitas a la farmacia. Por otro lado, el calor estival y los cambios de hábitos puede provocar la activación de los microorganismos responsables de las intoxicaciones alimentarias. Por ello conviene estar preparados y disponer de un buen arsenal de consejos y productos que ayuden a los viajeros a combatir estos desajustes digestivos del verano.

  • Los gases son otro de los síntomas habituales tras una buena comilona. Para ayudar a desintegrar las burbujas de gas y evitar su formación puede ayudar la simeticona.
  • Una de las consecuencias frecuentes tras un abundante banquete, especialmente tras la ingesta de alimentos muy grasos, es esa sensación de pesadez acompañada de dolor abdominal que producen las digestiones lentas. La pancreatina, una mezcla de enzimas digestivas, es una buena opción para aliviar estas molestias digestivas.
  • Ante comidas copiosas, el estómago reacciona con mayor producción de ácidos gástricos, lo que puede producir acidez estomacal. Para estos casos pueden ser de gran ayuda los antiácidos.
  • Intoxicaciones alimentarias. Con las altas temperaturas los alimentos aguantan menos tiempo en buenas condiciones, por lo que conviene comprobar su estado antes de cocinarlos e ingerirlos.
  • Diarrea del viajero. Según estudio epidemiológicos, entre el 35 y el 50% se han visto afectados por alguna diarrea en viajes a destinos exóticos. Para prevenirla, se recomienda no tomar alimentos que no estén bien cocinados, y beber sólo agua envasada y precintada. En caso de sólo disponer de agua corriente, conviene llevar pastillas potabilizadoras con cloro. Y, como consejo extra, se puede reforzar el sistema inmunitario mediante la ingesta de probióticos específicos para viajeros.

El mejor consejo: prevención. La recomendación más importante, como suele ser habitual, será siempre la prevención. Evitar los excesos y huir en lo posible del alcohol y el tabaco será el medio más efectivo para que estas molestias no fastidien parte de las vacaciones. Pero por si acaso, ahí está siempre la farmacia comunitaria para convertirse en una gran aliada contra estos excesos alimentarios del verano, y ayudar a los pacientes a seguir disfrutando de sus merecidas vacaciones.

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