El papel de la farmacia comunitaria en la batalla contra el cáncer

El papel de la farmacia comunitaria en la batalla contra el cáncer

Según los últimos datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), el incremento de casos de cáncer en 2019 será del 12% en nuestro país, siendo más fuerte el crecimiento en mujeres que en hombres. Hace dos años, la propia SEOM avisó de que la incidencia del cáncer en España había superado en 2015 las cifras previstas para 2020.

Ante datos tan reveladores, es claro que nos encontramos ante una situación que requiere un abordaje global y multidisciplinar. En una batalla tan importante como la oncológica, es de alta relevancia que la farmacia comunitaria apueste por involucrarse cada vez más, tanto a nivel informativo como seguimiento del tratamiento y del propio paciente.

La integración de la farmacia comunitaria en Atención Primaria no es sólo un objetivo de la propia botica y del Sistema Nacional de Salud. Es algo necesario e inevitable. Para que la cadena del SNS sea fluida y transparente de cara a los pacientes, es necesario que cada eslabón tenga una función definida y plenamente integrada con el resto de agentes sanitarios.

El papel de la botica es innegable en aspectos como la detección precoz, el seguimiento farmacoterapéutico, el asesoramiento e incluso en la concienciación social a través de campañas públicas. Y la principal herramienta de la que disponen los profesionales de la farmacia comunitaria para sumarse a esta batalla es clara: la formación y la especialización. Y ya se está avanzando en la dirección correcta, con cursos de atención al paciente oncológico, como el organizado por el COF de Barcelona el pasado año.

Otro ejemplo muy interesante lo encontramos en el curso ‘Atención integral al paciente oncológico’, organizado por el COF Zaragoza y la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria de Aragón, Rioja y Navarra (SEFAC-ARN). Organizado en torno al contexto de la celebración del Día Mundial contra el Cáncer, el curso abordaba tanto el aspecto psicológico, como el farmacoterapéutico. «Aunque el paciente oncológico recibe mayoritariamente su tratamiento en el hospital, el resto de medicación se dispensa en la farmacia comunitaria. Por tanto, la seguridad del paciente oncológico exige una participación interdisciplinar», explica María Aránzazu Alcácera, especialista en Farmacia Oncológica del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa.

Vemos una y otra vez cómo la comunicación entre la farmacia comunitaria y el resto de actores sanitarios se vuelve cada vez más indispensable, sobre todo ante una enfermedad de tanto impacto e incidencia como es el cáncer. Infarma 2019 tampoco ha querido dar la espalda al reto oncológico, y ha dado espacio en su programa a la intervención de Manel Esteller, director del programa de epigenética y biología del cáncer del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge.

El número de pacientes oncológicos aumenta cada año, y la farmacia comunitaria, desde todos los niveles y áreas, está dando los pasos para situarse como una aliada clave en esta batalla que concierne a todos y todas.

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