Formulación magistral: innovar desde los orígenes

¿Puede la innovación partir de una mirada atrás en el tiempo? Algo así está sucediendo con la formulación magistral, una práctica que se remonta a los orígenes de la farmacia y que constituyó durante muchos años la esencia de la profesión. Esta actividad, que se basa en la preparación de medicamentos personalizados y adaptados a las necesidades específicas de los pacientes, podría recobrar un pulso desde hace tiempo en tendencia descendente.

Recientemente, en Infarma, fue uno de los temas que ocuparon los debates de las mesas redondas, ‘Situación de la formulación magistral en España. Perspectivas’, donde se abordó como una posible solución al problema de los desabastecimientos. Según datos presentados por Rosa López-Torres, tesorera del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, el 45% de las farmacias comunitarias están acreditadas para formular de manera acorde a las normativas vigentes en cada comunidad autónoma; sin embargo, sólo en el 20% de las provincias  se han incorporado estos preparados al sistema de la e-receta.

¿Puede esta disociación entre las capacidades de la farmacia comunitaria y la implantación de la receta electrónica suponer una pérdida de oportunidad para la farmacia? Vivimos un escenario en el que el paciente demanda cada vez una participación más activa en el Sistema Nacional de Salud y una mayor personalización en la atención y los tratamientos; ya sea en nutrición, EPOC, diabetes… cada paciente es un mundo, parece lógico pensar que la elaboración de preparados adaptados a las necesidades específicas de cada caso tiene cabida en la oficina de farmacia.

En otros países como Estados Unidos o Francia, donde la práctica de formulación magistral había sido restringida hace años, comienzan a atender las demandas de este nuevo paciente más informado y más exigente y han retomado la oferta de este servicio. La presencia de los conceptos ‘formulación’ e ‘innovación’ en la misma frase no debería, por tanto, sonar contradictoria pese al carácter tradicional de la práctica, dado que puede suponer un recurso muy interesante para abordar desde la farmacia comunitaria problemáticas muy actuales.

Es difícil vislumbrar cuál puede ser el futuro de esta práctica centenaria, pero se empiezan a ver brotes verdes al menos en algunas áreas, como la formación en técnicas innovadoras de formulación para suspensiones orales que recientemente anunció el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Castellón. Es sólo una muestra de la labor que desde los colegios se realiza para reforzar los conocimientos de los profesionales de la botica, unos farmacéuticos y farmacéuticas cada vez con más preparación y herramientas para ayudar a los pacientes desde ese mostrador que ofrecen para conectar al público con el Sistema Nacional de Salud.

Si el futuro de la atención sanitaria y farmacéutica pasa por personalizar los tratamientos y ofrecer una atención individualizada a los pacientes, la mirada a los orígenes que supone apostar por una formulación magistral renovada y actualizada puede ser una interesante puerta a la innovación farmacéutica.

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