Requisitos para ser farmacéutico comunitario, con Ana Montilla

Terminamos el 2016, un año plagado de novedades en el sector, que vive una orientación cada vez más clara hacia los servicios profesionales y el modelo asistencial. Sin embargo, por muchos cambios que haya, hay cosas que no cambiarán, que son inherentes a los profesionales de la farmacia comunitaria. Y de ello viene hoy a hablarnos, con el desparpajo y desenfado habitual del que hace gala en todas sus comunicaciones, la farmatuitera Ana Montilla (@farmafreak), farmacéutica titular de una pequeña botica madrileña desde hace tres años, tras un año trabajando en Londres. No tiene reparos en referirse a lo mucho que ha aprendido “gracias a los grandes compañeros que, día a día, le ayudan y resuelven dudas a través de Twitter”, y destaca de su profesión que “está llena de gente solidaria”.  ¡Le damos paso!

Me sumó a la moda de definir cosas y que se cuestionen después, que nunca se sabe cuándo la RAE va a necesitar nuevos académicos.
Farmacia comunitaria es la rama de la farmacia donde se unen medicamento y personas. Hay que saber de medicamentos y hay que saber de personas. (Toma ya Pérez-Reverte.)

Tras esta definición tan genérica me voy a permitir el lujo de enumerar unos requisitos básicos de un farmacéutico que se expone cada día en una farmacia.

Apostillo, que si los reunes todos y siempre los aplicas, considérate un galáctico de la profesión, CR7 de bata blanca.

  • Los conocimientos: sí, hemos estudiado una dura carrera durante muchos años. Unos amables docentes se han asegurado de que todos y cada uno de los que salen del horno vayan bien preparaditos en cuanto a competenc. Algunos se querían asegurar tanto, que te hacían estudiar la misma materia una y otra vez. Hay mucho duro de mollera y la Fisicoquímica debe estar grabada a fuego SIEMPRE.
  • La paciencia: debes traer una poco de casa, el mostrador se encargará de llevarte al nivel Pro. Una puntualización: esa paciencia adquirida no es extrapolable a otros ámbitos de tu vida: tenemos paciencia con pacientes, si llegamos a casa y la familia nos pone a prueba, se podrá repartir el premio gordo y acumulado entre los allí presentes.
  • La elocuencia: nos pasamos el día explicando tratamientos, decisiones que el médico ha tomado, aconsejando…a adolescentes, jóvenes y mayores, de diferentes rangos culturales y procedencias. Hay que saber quién es tu público y hacerle llegar el mensaje.
  • La escucha: tal cual. Muchas veces lo único que necesitan es ser escuchados. Mostrar un poco de sensibilidad hace mucho.
    Otro tema son los cotilleos que se puedan generar en el barrio, y la presión que te hace Paquita para que le cuentes lo que te ha contado Encarna. Mantente firme. No entres.
  • La presencia: correcto, estás de cara al público. No al pelo de recién levantado, a los maquillajes con la escopeta de Homer, no te flipes con los outfits que no eres fashion blogger, y si saliste la noche anterior, intenta que no se te note.
  • El Twitter: si quieres ser alguien ábrete una cuenta, esto vale seas o no farmacéutico, y si lo eres o pretendes serlo, aún más. Vas a aprender de los mejores. Tus dudas ya las tuvo alguien antes que tú y seguramente estará encantado en ayudarte.
    Puede que tengas tanta suerte como yo, hagas amigos farmatuiteros para salir de afterwork y que tengas que disimular las ojeras a la mañana siguiente por aquello de la “buena presencia”. Bendito Twitter.
  • La empatía y la no empatía: ser empático está bien hasta cierto punto. Nos llegan personas en situaciones muy delicadas que nos hacen partícipes del momento por el que están pasando, es acto reflejo, nuestra expresión cambia y nos ponemos tristes. No permitamos que esto nos afecte tanto como para recibir al siguiente pacientecliente con expresión apenada, porque probablemente te venga a decir que va ser papá y no hay nada más escalofriante que un “enhorabuena” de una persona mustia.
    Crea fichas mentales de los pacientes con esas emociones dentro de ellas. Fácil, ¿no?
  • Las adivinanzas: de esto se ha hablado por doquier, pero es un requisito muy importante. A los pacientes y médicos les gusta jugar a las adivinanzas contigo. A los primeros les encantan las de adivinar dando pistas de formas colores y tamaños; y a los segundos las de adivinar con caligrafías imposibles. (Esta capacidad se adquiere en la facultad al desencriptar los apuntes de media clase para conseguir un material decente).
  • Las maratones: las nuestras no se miden en km/hora, más bien en café/hora. Enganchar una mañana intensita con un saliente de guardia con un par de pedidos de tarde...Nimia labor para algunos. (Otra capacidad adquirida en la universidad).

Se me quedan en el tintero otros muchos requisitos, que por supuesto, los CR7céuticos cumplen. El resto, podemos ir perfeccionando éstos nueve.
¡Saludos!

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